De nuevo bienvenidos lectores a un post más sobre Psicología. Hoy nos adentramos en los diferentes tipos de relaciones amorosas. Últimamente se está hablando mucho sobre relaciones poliamorosas, poli-jerárquicas, monógamas, relaciones abiertas y un largo etcétera. A continuación explicaremos las diferencias entre algunas de ellas.

Partimos del modelo clásico por definición de relación, la monogamia, (del griego mónos, 'uno', y gamos, 'unión'), se trata de un tipo de relación afectivo-sexual basada en la exclusividad sexual durante un tiempo indefinido, generalmente por medio de la unión religiosa o civil. Es el tipo de relación más común entre los seres humanos.

Desde el punto de vista biológico este tipo de relación cobra sentido cuando el individuo tiene la certeza de que sus genes se ven representados en sus descendientes y éstos serán criados por los progenitores.

Cuando el vínculo se establece sexual y afectivamente con más de dos individuos a la vez estaríamos hablando de poligamia (del griego poli, “varios”). Esta podría ser poliándrica (en la cual una mujer puede estar a la vez con varios varones) y poligínica (un hombre con varias mujeres). Habitualmente estos tipos de relaciones amorosas han sido fruto de las diferentes condiciones demográficas de las regiones, con una alta tasa de masculinidad o feminidad. Si dentro de una relación poligámica existe una pareja principal fija, previamente consensuada por los individuos, a la que se le añaden otras relaciones (sexuales o afectivo/sexuales) se denomina poli-jerarquía. Este modelo suele aparecer en parejas que han sido previamente monógamas pero quieren seguir manteniendo un fuerte vínculo afectivo con su pareja, ya que ser la pareja principal da derecho a “vetar” las posibles relaciones de ésta si no fueran del agrado de la misma.

Ahora bien, ¿por qué en una sociedad donde no existe esa presión demográfica surgen relaciones poliamorosas? La respuesta podría ser que el ser humano se encuentra en constante cambio. Según el poliamor tener una relación amorosa no debería excluir el mantener otros contactos afectivo-sexuales con más individuos.

Muchas personas no se sienten identificadas con el modelo clásico de amor monógamo, ya que piensan que pueden mantener varias parejas simultáneamente sin que eso afecte a sus otras relaciones, pero para conseguir que esta relación funcione realmente hay que tener una buena gestión emocional.

La principal cuestión que deberíamos tener en cuenta a la hora de formar un vínculo afectivo-sexual con otra persona es que dentro de la pareja debemos poder sentirnos libres, libres de escoger, de sentir, de transmitir (no confundir libertad con promiscuidad). Eso desde el punto de vista psicológico es lo que hace que una relación sea sana.


Marina Hanoos
Psicóloga. Alumna en prácticas del
Máster en Psicología General Sanitaria de UNEATLANTICO

CIPSA
| Centro Interdisciplinar de Psicología y Salud |

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