El ascenso del Racing de Santander: emociones colectivas, identidad y salud psicológica en el fútbol

Hola de nuevo a los lectores asiduos y nuevo hola para los que se estrenan. El post está a cargo de los psicólogos del Departamento de Psicología Clínica de CIPSA (Carlos Antolín, Carmen Boluda, Jorge González-Riancho, María Ibáñez, Natalia Bueno y Sara Montero). Desde la psicología, este fenómeno permite comprender cómo los éxitos deportivos pueden influir en el estado emocional colectivo, fortalecer vínculos sociales y favorecer la sensación de unión entre personas muy diferentes entre sí. El fútbol como fenómeno emocional Los equipos de fútbol funcionan como símbolos sociales. Los aficionados no solo apoyan a un club por sus resultados, sino porque se identifican con su historia, sus valores y su territorio. El sentimiento de pertenencia responde a una necesidad humana básica: sentirnos parte de algo compartido. En el caso del Racing, el ascenso significó mucho más que una mejora deportiva. Fue vivido como una recuperación del orgullo colectivo tras años difíciles. El deporte permitió canalizar emociones compartidas y reforzar la conexión entre personas que, aunque distintas en edad, ideología o forma de vida, se sintieron unidas por una misma identidad. Además, el fútbol tiene la capacidad de superar ciertas barreras sociales y de comunicación. En contextos como una celebración deportiva, muchas personas dejan a un lado la vergüenza, las diferencias personales o incluso determinados prejuicios para compartir emociones, conversaciones y experiencias comunes. El sentimiento colectivo facilita la cercanía y la conexión emocional entre desconocidos. Entre las emociones más frecuentes durante el ascenso destacaron: La alegría fue la emoción predominante, ya que muchas personas vivieron el logro como un momento de felicidad colectiva después de años de incertidumbre. A ello se sumó la euforia reflejada en celebraciones masivas, abrazos, cánticos y expresiones espontáneas de entusiasmo. También apareció un fuerte sentimiento de alivio, especialmente entre quienes acumulaban temporadas de frustración y temor a no recuperar el lugar histórico del club. El ascenso devolvió además esperanza e ilusión sobre el futuro del equipo. Desde la psicología emocional, estas respuestas pueden entenderse como emociones colectivas, es decir, sentimientos compartidos por un grupo social ante un acontecimiento significativo. Identidad social y sentimiento de pertenencia La teoría de la identidad social, explica que las personas construyen parte de su autoestima a través de los grupos con los que se identifican. Cuando el grupo obtiene éxito, sus miembros también experimentan una sensación de logro personal. Por ello, el ascenso del Racing no solo afectó al club, sino también a la percepción que muchos aficionados tenían de sí mismos y de su comunidad. Expresiones como “hemos vuelto” o “lo conseguimos” muestran cómo los seguidores integran emocionalmente los logros del equipo dentro de su propia identidad. Este tipo de acontecimientos también fortalecen la cohesión social. Durante las celebraciones, personas de diferentes edades, profesiones, ideologías o clases sociales compartieron emociones y experiencias comunes. El fútbol actuó como un punto de encuentro emocional capaz de generar unión y sentimiento de comunidad. El impacto psicológico de las emociones colectivas Las emociones compartidas tienen efectos importantes sobre el bienestar psicológico. Diversos estudios muestran que la vivencia de acontecimientos deportivos puede asociarse con: En el caso del Racing, muchas personas vivieron el ascenso como una recompensa emocional después de años de sufrimiento deportivo. La memoria de las etapas difíciles intensificó todavía más la felicidad del momento. Además, las celebraciones deportivas generan experiencias compartidas que trascienden incluso a quienes normalmente no siguen el fútbol. El ambiente social y la emoción colectiva hacen que muchas personas se sientan implicadas emocionalmente en estos acontecimientos. No obstante, la psicología también señala que una identificación excesiva con un equipo puede generar frustración, ansiedad o tristeza cuando los resultados son negativos, lo que demuestra la gran influencia emocional que el deporte puede tener en la vida cotidiana. La importancia de la memoria emocional Otro aspecto relevante es la memoria emocional asociada al club. Para muchos aficionados, el Racing forma parte de recuerdos familiares, de la infancia y de experiencias personales importantes. El ascenso no solo celebró un éxito presente, sino también la recuperación de emociones ligadas al pasado. Padres e hijos celebrando juntos, aficionados emocionados en el estadio o personas recordando épocas anteriores del club reflejan cómo el deporte conecta emociones individuales con recuerdos colectivos. Además, estos acontecimientos fortalecen los vínculos intergeneracionales. Muchas familias transmiten la afición como parte de su identidad familiar, convirtiendo al club en un elemento emocional compartido entre distintas generaciones. El ascenso del Racing de Santander demuestra que el fútbol va mucho más allá del deporte, generando unión, identidad y emociones compartidas. Vivido de forma sana, el sentimiento de pertenencia puede convertirse en una importante fuente de apoyo emocional y cohesión social Como siempre un abrazo de 20 segundos para cada lector/a. Ángela Carrera CamuescoEspecialista en Ps. ClínicaDirectora de CIPSA

El duelo migratorio: entender lo que se siente al dejar un país

Hola de nuevo a los lectores asiduos y nuevo hola para los que se estrenan. El post está a cargo de los psicólogos del Departamento de Psicología Clínica de CIPSA (Carlos Antolín, Carmen Boluda, Jorge González-Riancho, María Ibáñez, Natalia Bueno y Sara Montero). Migrar no es sólo cambiar de lugar; es también dejar atrás una parte importante de la vida. Aunque muchas personas se trasladan en busca de mejores oportunidades, este proceso conlleva una experiencia emocional compleja conocida como duelo migratorio. ¿Qué es el duelo migratorio? El duelo migratorio es el proceso psicológico y emocional que atraviesa una persona al abandonar su país de origen. Supone adaptarse a una nueva cultura, entorno y estilo de vida, mientras se experimenta la pérdida de elementos significativos de la vida anterior. A diferencia de otros duelos (como la pérdida de un ser querido), este no implica una desaparición definitiva, sino una separación parcial y múltiple. Según investigaciones, este proceso abarca múltiples pérdidas simultáneas, como: La familia y amigos. La lengua materna. La cultura y costumbres. El lugar de origen. El estatus social. El sentido de pertenencia. La seguridad o estabilidad previa. Por ello, se considera un proceso de adaptación emocional y psicológica, que evoluciona con el tiempo. ¿Cuánto dura el duelo migratorio? No existe una duración exacta para el duelo migratorio. Su duración depende de múltiples factores, como: La edad de la persona. Las razones para migrar (voluntarias o forzadas). El nivel de apoyo social. La facilidad de adaptación al nuevo entorno. La situación emocional previa En algunos casos, puede durar meses, mientras que en otros puede extenderse durante años. Incluso hay aspectos del duelo que pueden reaparecer en momentos concretos, como fechas importantes o visitas al país de origen. Es importante entender que no es un proceso lineal: hay avances, retrocesos y momentos de mayor o menor intensidad. Fases del duelo migratorio Aunque cada persona lo vive de manera diferente, se suelen identificar varias fases: 1. Fase de entusiasmo o “luna de miel”. Al inicio, predomina la ilusión por el cambio, las nuevas oportunidades y la experiencia de descubrir un entorno diferente. 2. Fase de choque cultural. Aparecen las primeras dificultades: diferencias culturales, idioma, normas sociales o sensación de no encajar. Puede surgir frustración o desorientación. 3. Fase de tristeza o duelo. Se toma mayor conciencia de lo que se ha dejado atrás. Es frecuente sentir nostalgia, soledad o añoranza. 4. Fase de adaptación. La persona comienza a desarrollar estrategias para integrarse: crea nuevas relaciones, se familiariza con el entorno y gana autonomía. 5. Fase de integración. Se logra un equilibrio entre la cultura de origen y la nueva. La persona ya no siente que debe elegir entre ambas, sino que integra elementos de las dos. ¿Cómo se manifiesta el duelo migratorio? El duelo migratorio puede expresarse de diferentes maneras, tanto a nivel emocional como físico y social. En algunos casos, si el proceso se vuelve muy intenso o prolongado, puede derivar en problemas más serios como estrés, ansiedad o depresión. En estos casos podría ser recomendable una ayuda especializada. Como siempre un abrazo de 20 segundos para cada lector/a. Ángela Carrera CamuescoEspecialista en Ps. ClínicaDirectora de CIPSA Imágenes: Created by Pexels •  Pexels

Cuando el filtro te cambia más que la vida: dismorfia corporal en tiempos de redes sociales

Hola de nuevo a los lectores asiduos y nuevo hola para los que se estrenan. El post está a cargo de las psicólogas del Departamento de Psicología Clínica de CIPSA. Seguro que más de una vez te has hecho una foto, te has puesto un filtro “suavecito” y has pensado: “Oye, pues así me veo bastante bien…”. Y luego te miras al espejo y dices: “¿Dónde está la piel de porcelana que tenía hace 5 minutos?”. Bienvenido/a al maravilloso (y a veces cruel) mundo de los filtros, donde cualquiera puede parecer su mejor versión… o alguien completamente distinto. El problema llega cuando ese contraste entre la vida real y la vida filtrada se convierte en una lucha diaria. Y ahí entra en escena algo de lo que cada vez se habla más: la dismorfia corporal. ¿Qué es exactamente la dismorfia corporal? La dismorfia corporal, más conocida como “no me gusta nada de lo que veo en el espejo”, es un trastorno en el que la persona se obsesiona con defectos que muchas veces ni existen, o que son tan pequeños que nadie más se fija. Lo típico: “Mi nariz es enorme” (cuando no lo es), “Mis brazos se ven fatal” (cuando solo tú lo notas), “No puedo subir una foto sin editarla” (lo típico de hoy en día). Antes este trastorno existía igual, pero ahora… Tenemos un extra: las redes sociales, que funcionan como una lupa distorsionada 24/7. Las redes sociales: Ventajas y desventajas No todo es malo, claro: gracias a Instagram o TikTok podemos compartir, aprender, conectar.Pero también podemos compararnos sin descanso con personas que han pasado por un par de filtros, diez poses ensayadas, buena iluminación y, por supuesto, 30 fotos descartadas. Eso no es vida real. Pero el cerebro adolescente e incluso el adulto, no nos engañemos se lo cree. Y empieza a pensar que esa debería ser su apariencia las 24 horas del día. Spoiler: es imposible. Los filtros no son el problema… hasta que lo son Los filtros empezaron siendo divertidos: orejitas de perro, cara de alien, piel brillante estilo “angelito caído del cielo”. Pero ahora existen filtros “naturales” que te cambian totalmente la cara sin que tú lo notes: te afinan la nariz, te levantan los pómulos, te agrandan los ojos, te borran las arrugas, te hacen el mejor glow de tu vida. ¿Resultado? Cuando te ves sin filtro, parece que alguien te ha robado tu versión “bonita”. Ahí es cuando muchas personas empiezan a evitar fotos reales, a compararse con otras caras irreales y a sentir que nunca estarán “a la altura”. Ese malestar sostenido es un terreno fértil para la dismorfia corporal. Cuando el cuerpo se convierte en enemigo La dismorfia no es solo “inseguridad estética”; es un combo mucho más duro: obsesión constante con un defecto, revisarse en espejos o evitar mirarse, buscar cirugías, tratamientos o edición extrema, ansiedad y bajón emocional, aislamiento social. Y por supuesto: una relación tensa con las redes sociales, donde el cuerpo perfecto parece ser el pasaporte para tener amigos, seguidores o validación. Recordarte sin filtros también es quererte Al final del día, ningún filtro puede capturar lo que realmente te hace único. La cámara solo ve una parte, tú eres muchísimo más que eso. La idea no es dejar de usar redes, sino recordarte que tu valor no cabe en un recuadro de Instagram ni se mide por likes. Cuando te mires al espejo, hazlo con la misma suavidad con la que miras a tu mejor amigo: sin juicio, con cariño y con paciencia. Porque la versión más real de ti siempre será la más valiosa. Como siempre un abrazo de 20 segundos para cada lector/a. Equipo de Psicología Clínica de CIPSA Imágenes: Created by Pexels •  Pexels